• Adaptándose al nuevo hábitat

Adaptándose al nuevo hábitat

El recién nacido

Adaptándose al nuevo hábitat

En estas primeras semanas, tu bebé ya está comenzando a establecer importantes pautas, como la regulación de la temperatura, su movimiento y sus necesidades de sueño y comunicación.

Nuevas habilidades

Durante el desarrollo del bebé aparecen nuevas habilidades…

Realiza movimientos reflejos (succión, presión palmar, abrazo, marcha)
Reconoce el ritmo y la cadencia de voz de su madre

Te recomendamos

Darle de comer justo antes de irte a la cama, para puedas descansar a continuación
Puedes dejar una prenda con tu olor en su cuna, le reconfortará cuando no estés

Tu bebé en el primer mes de vida

Tu bebé posee un repertorio innato de conductas reflejas que le ayudan a sobrevivir y a adaptarse a su nuevo entorno. Un ejemplo de estos reflejos es que le verás poner su dedo en su boca para chuparlo. Esto le ayuda a relajarse y a reducir su nivel de actividad. Cuando su capacidad motriz esté completamente bajo control, tu niño estará listo para explorar y comunicarse con el entorno. Muy pronto verás a tu bebé mirando hacia todos los lados, alerta a la luz y la oscuridad, incluso apercibiéndose de ti.

El desarrollo de sus sentidos

Los sentidos del bebé están afinándose con gran rapidez en este periodo, sin embargo, sus capacidades todavía son limitadas.

  • Visión. La visión de un bebé es reducida e inicialmente tiene un alcance que coincide con la distancia desde el pecho hasta el rostro de su madre.
  • Oído. Los bebés son muy sensibles al tono de la voz. Mientras que una voz dulce y bien timbrada les deleita, una voz agresiva les hará llorar y una voz fría les hará encerrarse en sí mismos. Por lo general, también les gustan los sonidos raros y sorprendentes, si no son agresivos ni desagradables. Además, disfrutan mucho con una música agradable, como la clásica, o con una dulce canción cantada con ternura y usando palabras simples.
  • Tacto. El tacto es un sentido al que un bebé responde con avidez. La sensación de proximidad de su madre lo tranquiliza enormemente y muchas veces es todo lo que puede necesitar. Acude a él cuando llore para hacerle entender desde el principio que estás ahí para confortarle y cuidarle.
  • Olfato. Este es un sentido nuevo para el bebé, pero increíblemente fino y eficaz. El recién nacido se sirve de los olores para reconocer a las personas. A los tres días de vida es capaz de distinguir el olor de su madre del de otra persona. Dejar en la cuna un foulard impregnado de tu olor le reconfortará cuando no estés.

Sueño: la adaptación

No te sorprendas por la cantidad de tiempo que tu bebé pasa durmiendo. Los recién nacidos necesitan dormir mucho. Dormir le ayuda a mantener regulada su temperatura y a conservar sus energías. Ten en cuenta que durante el sueño el cuerpo segrega la hormona del crecimiento.

Al principio, el bebé tiene el sueño invertido, siguiendo con las costumbres de su vida intrauterina. Duerme durante el día mecido por tus movimientos y se despierta durante la noche. Para corregirlo, dedícale más tiempo a la toma diurna y realiza la nocturnas a oscuras y en silencio. Comprenderá rápidamente que la noche es para dormir.
El bebé puede dormir entre 16 y 18 horas cada día, distribuidas en sueños de 2 a 4 horas, tras los que se despierta hambriento.
El sueño del bebé es muy profundo, te sorprenderá comprobar la cantidad de ruido con la que tu bebé puede dormir, pero es que tienen una gran capacidad para seleccionar e ignorar ruidos.
Los primeros días, el bebé puede dormir en una cesta junto a tu cama y no necesariamente en su cuna. De esa forma, te resultará más fácil alimentarlo por la noche. Muchas personas prefieren tener sus bebés en sus propias camas. Esto no le hace ningún daño, sino todo lo contrario. Existen evidencias que prueban que es bueno para su ritmo cardíaco y su pauta de sueño.

Comunicación: Cómo observan y escuchan

En numerosas ocasiones, por ejemplo cuando le estés dando de comer, comprobarás que tu bebé parece mirarte a la cara con atención. Y si le hablas con ternura, notarás que sus ojos se vuelven más brillantes y atentos. Y es que, aunque la visión del bebé tiene un alcance limitado, está aprendiendo a reconocer el ritmo y la cadencia de la voz de su madre. Es más, los bebés pueden reconocer, dada su experiencia prenatal, la voz del padre y la madre, especialmente la de la madre.

¿Por qué llora un bebé?

Cuando escuches el llanto de tu bebé, presta atención a su intensidad, a si es lento o rápido y a su duración. Puedes averiguar fácilmente si llora porque está hambriento, si lo hace porque le duele algo o, incluso, si está pidiendo que le cambies.

A continuación te ofrecemos algunos consejos:

  • Los bebés se calman muchas veces sin nuestra intervención, llevándose simplemente la mano a la boca. Recuerda colocar a tu bebé con las manos fuera de la manta, para que le sea fácil el acceso.
  • Si está muy alterado y ves que no se tranquiliza, intenta tranquilizarle con tu cara y tu voz, o simplemente tu voz. Pon tu voz al nivel y al ritmo de su llanto. Si eso no funciona, presiónale suavemente con tu mano y comprueba si eso le tranquiliza
  • Si continúa llorando cógelo. Puedes acunarlo para ayudarle a calmarse y, si está muy alterado, déjale tu dedo o un chupete para que lo chupe.
  • Conforme va creciendo y su mundo se va expandiendo, las causas de su llanto van cambiando y volviéndose más complejas. Algunas veces, después de un ataque largo de llanto, tu bebé permanecerá alerta durante un largo periodo de tiempo. El lloro es su modo de supervivencia, adaptación y comunicación con sus padres y con su entorno.

Habilidades motrices: Los reflejos

A esta edad el bebé es incapaz de controlar sus movimientos. Por esa razón la naturaleza le dota de unos reflejos que le van a ayudar a sobrevivir.

El reflejo de succión es el más intenso, junto al de búsqueda, que le permite agarrarse al pecho de su madre y alimentarse.
Otro reflejo es el de presión palmar. Si le pones algo en la mano (tu dedo, por ejemplo), lo agarra con fuerza.
El reflejo del abrazo se produce cuando se sobresalta por algo. Es un intento de protegerse que le impulsa a echar los brazos hacia atrás y a cerrarlos, como si quisiera abrazar.
Y también es importante el reflejo de marcha. Si se pone al bebé de pie, en cuanto toque la superficie, empezará a colocar un pie delante de otro, como si caminara.

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