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Fiebre

Cuándo preocuparse

El síntoma infantil por excelencia

Es la principal causa de consulta médica.
Pero si bien una elevación de la temperatura corporal del bebé preocupa mucho a los padres, por lo general, responde a enfermedades de carácter leve. Aprende a distinguir cuándo es realmente importante.

Lo primero que has de saber es que para hablar de fiebre, el termómetro tiene que marcar 38º. Si la temperatura oscila entre 37,5º y 38º, hablamos de febrícula. Además, tienes que tener en cuenta que la temperatura varía dependiendo de dónde coloques el termómetro. Obtendrás cifras más elevadas en el recto y en el oído que en la axila o en la ingle.

Con estas indicaciones, sólo te queda saber cuándo has de ir a Urgencias o cuándo puedes esperar y acudir a la consulta habitual de tu pediatra. Estos son los casos en los que no debes demorarte:

  • Si se trata de un recién nacido y su temperatura es superior a 38º o, por el contrario, inferior a 35,5º, ya que podría existir una infección, algo importante en un neonato.
  • Cuando el bebé es menor de tres meses y presenta fiebre elevada sin causa aparente o acompañada de otros síntomas como decaimiento, irritabilidad o falta de apetito.
  • A cualquier edad, si presentan fiebre y manchas rojas en la piel que al apretar o estirar con los dedos, no desaparecen.
  • A cualquier edad, si tienen una temperatura superior a 40º.

En el resto de los casos, deberás actuar de la siguiente manera:

  • Desabrígale todo lo que puedas.
  • Ofrécele líquidos: agua, zumos…
  • Aplícale paños de agua fría en la frente, las axilas, las ingles, los brazos y las piernas.
  • Adminístrale algún fármaco antipirético mientras acudes al médico. Tu pediatra te habrá indicado la dosis y la frecuencia según su peso.

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